lunes, 2 de julio de 2012

Ser ORGULLOSAMENTE DIVERSO

Ser ORGULLOSAMENTE DIVERSO

Entre todas las tantas marchas que han visto pasar nuestras calles josefinas en los recientes meses no he sabido de ninguna con tanta carga emotiva ni con tanta pasión como la de este domingo 1ero de julio.

"Pintemos las calles de colores" era una de las insignias que Javier Umaña, uno de los jóvenes organizadores repitió constantemente los días previos al encuentro. Y no fue vara.  Desde la entrada de Paseo Colón, al medio día pero bajo un tímido sol, las calles se empezaron a teñir de arcoiris. Las sombrillas, banderas, camisetas y plumas de colores se multiplicaban en un hormiguero de gente que caminaba inquieta de un lado a otro buscando caras conocidas.

Conocidos transformistas que lucían tacones indomables que las mujeres per natura tendrían miedo de usar por sus alturas vertiginosas bailaban y saltaban con el sonido de las Divas del Pop y le daban al evento el golpe de irreverencia con el que bofeteaban de contexto a los múltiples transeúntes que se acumulaban en las aceras. Algunos con más curiosidad que asombro.

Torsos desnudos, escarcha, lentejuelas, tatuajes, tacones, pelucas, cornetas. Nada quedó guardado. La aún fragmentada comunidad GLBTI hizo uso de todos sus recursos. Hasta hubo quien se atreviera a los más exóticos accesorios al mejor estilo de La Gaga.

Comparsas de coloridos atuendos y sabrosos sazones musicales acompañaron a las imponentes carrozas patrocinadas por los principales centros de encuentro gay, dándole cara a los que aún se esconden, mientras los que ya no nos escondemos nos abrazábamos fuerte ante la indiferencia de ser diferente.

El camino de poco más de dos kilómetros se nos hizo corto y la tarde se fue sin avisar. Antes de lo que esperábamos recibíamos el atardecer con un sol rojizo a nuestra espalda, opacado sólo por los emotivos discursos de Pilar Cisneros, Carmen Muñoz, Marcelo Castro y Marcos Castillo.

Tal como ocurrió en los años 80, nos ha vuelto a unir las desaveniencias y los fundamentalismos pero 30 años más tarde ya no somos los mismos. Somos más valientes y "mucho más hombres que muchos hombres". La sociedad dormida ya no tiene vergüenza . Las sociedad avergonzada ya no tiene sueño.

"Me han dado una lección de vida" insistía doña Pilar. Pero más allá de los derrames de tinta política sobre los breves discuros de las personalidades se sentía un calor en el ambiente. El suficiente para derretir una piedra.

La plaza de las Garantías Sociales se fue vaciando poco a poco pero no asi el entusiasmo de los marchantes. La noche apenas iniciaba y la multitud tenía razones de más para celebrar.

En la llamada Marcha por la Diversidad Sexual hubo de todo menos vergüenza. Miles de personas caminamos por las calles de San José orgullosos de ser lo que somos. Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transexuales e Intesexuales caminamos, gritamos, bailamos y aplaudimos por una Costa Rica donde todos y todas somos iguales. Donde los derechos no se condicionan por lo que hacemos en nuestras camas. Donde los fundamentos medievales de "la hija predilecta de la virgen de los ángeles" no nos pueden condenar al infierno. Donde, verdaderamente, se puede SER orgullosamente diverso.

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