miércoles, 4 de julio de 2012

Ser DISCONFORMES

Ser DISCONFORMES
Libres de las crudas redadas de los 80's

Hace unas semanas uno de los bares gais más grande y reconocido del país, Club Oh! recibió la agradable visita de al rededor de 25 uniformados fuertemente armados. Pero esta vez no era parte del entretenimiento alternativo y sugestivo que ofrece este centro nocturno.

Si bien muchos clientes recibieron semejante escena con un poco de exitación y espectativa, el repentino apagonazo de la  psicodélica música que caracteriza el lugar les hizo repensar. Los uniformados no estaban ahí para perpetrar las fantasías de nadie. Tampoco para refrescarse con una agulita.

Lo siguiente fue arrinconarse y atender órdenes. Mostrar cédulas en un perentorio acto de cercenación de libertad. Asombrarse mientras los celulares de quienes documentaban los hechos eran arrebatados. vestirse de impotencia.

Estas intromisiones policiales eran constantes en los 80's. Década desventurada para el colectivo. Las frecuentes redadas se llevaban a cabo, incluso, varias veces por noche y una sirena en el interior del bar alertaba a los comensales quienes se precipitaban en busca de una pareja de sexo opuesto que sirviera de chivo expiatorio para las autoridades. Cualquier grupo de evidente o infundada apariencia homosexual era asinada en una perrera y recibía el sol en una delegación.

Fue hasta un abril de 1987 que un grupo de valientes se ostinó de no poder disfrutar su sexualidad ni en público ni en privado e hicieron uso de recursos legales. Gracias a estos 150 hombres y mujeres ninguno volvió a vivir este atropello. Hasta este día.

Hoy se lee en las crónicas de Amelia Rueda como, ante la denuncia del Gerente de Club Oh!, la sala IV falla a favor del bar gay  estableciendo por fin un antecedente en la Jurisdicción Constitucional que cierra las hendijas para que estos actos de homofobia disfraza de "Deber Judicial" se sigan dando en nuestro país.

En los últimos meses el tema de la diversidad sexual ha ido de un lado a otro en la mesa de un gobierno que insiste en ignorarlo. Habrá a ver qué tanto se les puede hinchar la vista y hasta cuándo aceptarán las palabras del mismo ex vicepresidente de la República, Kevin Casas, recordadas por don Ignacio Santos en su artículo de opinón ( publicado el 1 de julio en La Nación): "Quienes se oponen a las uniones civiles de personas del mismo sexo están librando una batalla que inevitablemente perderán"

Gracias a que siempre hay grupos valientes y disconformes es que la mujeres tienen voto. Es que los afrodescendientes pueden entrar a San jose. Es que las personas con necesidades especiales tienen infraestructura adecuada. Es que los animales rebosan de derechos que algunos humanos en países desafortunados apenas pueden soñar. Gracias, porque esta resolución nos garantiza, nunca más, volver a los crudos 80's.

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