domingo, 15 de julio de 2012

Ser Más rápido, Más Alto, Más fuerte

Ser Más rápido, Más Alto, Más fuerte

Nunca fui un chico de fútbol.

Por más que los constantes regalos esféricos de mi papá me lo exigían sutilmente, nunca me interesó saber de técnica, estadísticas y mucho menos ser groupie de Paté. ¡Y vaya que me veo muy bien de morado!

Mi papá no conocía universo alternativo al fútbol, pero lejos de sentirme alejado de la actividad física, mi apatía por el deporte rey me acercó a todos las otras disciplinas.

Es por eso que cada cuatro años, ya por estas fechas, empiezo a sentir como se mueve el mundo a un ritmo diferente. A un ritmo que sí disfruto.

Las Justas Olímpicas representan el más grande desafío deportivo, en donde miles de atletas se reúnen a competir y compartir al calor de la fiesta del deporte. Se realizan desde hace más de 2800 años cuando la antigua cultura griega, como parte de su afán por vanagloriar el cuerpo, dedicaba competencias de todo tipo al dios Zeus y se celebraban grandes fiestas religiosas y culturales realizadas en la ostentosa ciudad de Olimpia. Sin embargo fueron abolidas en el año 393 por considerarlos paganas. Y de hecho lo eran.

Con la caída de Grecia, Olimpia queda destruida y es sepultada y con ella lo es su historia. En 1829 inician excavaciones que finalizan con el completo descubrimiento de Olimpia como  una gran señal de la grandeza del pasado olímpico.

Fue hasta 1896 que el Barón francés Pierre de Coubertin organizó los primeros Juegos Olímpicos Modernos en Atenas y desde entonces se han realizado cada cuatro años ininterrumpidamente, excepto los juegos de Berlín (1916) que fueron cancelados por la Primera Guerra Mundial y los de Helsinki (1940) y Londres (1944) que fueron cancelados a causa de la Segunda Guerra Mundial.

El Barón de Coubertin dijo una vez: “Olimpia y las Olimpiadas son símbolos de una civilización entera, superior a países, ciudades, héroes militares o religiones ancestrales”.

Ser más rápido, más alto, más fuerte fue no sólo el lema acuñado para las olimpiadas modernas sino la presea de cada atleta que sueña con participar de las justas para ganar su medalla.

Emocionado cuento los días hacia Londres 2012 pare ver a mis favoritos llenarse de medallas. Medallas que hace muchos años dejaron de ser sólo pedazos de metal para colgar en la pared.  Hoy se compite por la gloria. Por la grandeza. Muchos de estos jóvenes atletas serán recordados por siempre en lo alto del Olimpo mientras tanto, el resto de mortales nos sentaremos a esperar, con ansias, a que pasen cuatro años más.

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