domingo, 19 de agosto de 2012

Ser A-A-AZUL



Ser A-A-AZUL

Cuando me propuse escribir en un blogg me prometí no hablar mal de nadie en específico. En esta entrada esto va a ser particularmente difícil.
El domingo pasado la revista dominical de la Nación nos deleitó con una extensa entrevista al combatiente Bryan Ganoza donde el modelo de 24 años hace un recorrido superfluo por su infancia y comparte la fórmula mágica para dar paseos domingueros en BMW del año sin siquiera haber requerido de un título profesional. 
 "Todo hombre quiere ser musculoso" sostiene el muchachón sin el más mínimo respaldo teórico. Hecho que revela que su floreciente capital económico es inversamente proporcional a su limitado capital cultural.
Admite que su mamá lo sentaba a ver las telenovelas con ella. ¡Bingo! Envenenado por telebasura desde niño no es de extrañar que se haya convertido en un reflejo del estereotipo que le construyeron y que, por desgracia y con ayuda de la caja mágica, construye para miles de niños y niñas de quienes este empresario se sabe admirado.
En la actualidad se exhibe en medios. No sólo en el programa de entretenimiento de horario estelar sino también como parte de la tempranera carrera presidencial que emprende Rodrigo Arias contra sus propios compañeros de partido. Tan corroída está la credibilidad en la clase política que un combatiente sin estudio ni educación, que cree que un círculo tiene 350 grados, expone su interés en ocupar una curul y la Costa Rica de La Platina lo aplaude.
Al parecer la General Cañas no es la única vía que se nos está cayendo a pedazos. Hasta ahora la idolatría del avioneta set tico había sido inofensiva pero hoy, al permitir que figuras como Bryan Ganoza aparezcan en los medios estamos promoviendo que los jóvenes abandonen las aulas y se lancen a buscar el éxito acompañados no más que de la suerte. Es apoyar a cualquier Gym Rat que quiera un puesto político por apretar las nalgas en un programa de concursos de mediano presupuesto.  Es poner en manos de iletrados e ignaros la admiración de nuestros jóvenes. 
Tengo sobrinas adolescentes y me retuerce la panza cada vez que las escucho discutiendo sobre azules y naranjas pero decidí mantenerme al margen de opiniones hasta que, un buen día, una de ellas publicó en su perfil una fotografía con semejante figurín en un centro comercial. Del desenlace de esa historia me siento orgulloso: la foto fue removida y archivada.
No me molesta el X5 de Ganoza, ni la mansión del Paté, ni las tennis de Melissa Mora. ¡Felicidades por su éxito y el de todos aquellos que sin haber abierto un libro ostentan negocios y propiedades! Por desgracia, del éxito de estos pocos se engordan las listas del fracaso de los otros muchos. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario